martes, 25 de junio de 2013

Nueva antología "Los 200 Poemas. Homenaje a Federico García Lorca"


La semana pasada, ha salido a la venta, en España, ésta antología poética que recoge 200 poemas seleccionados a partir de un certamen celebrado, como homenaje al inolvidable poeta Federico García Lorca.

Fueron hasta 1400 trabajos poéticos los que se recibieron, superando cifras estimadas. Agradezco enormemente el haberme dado la oportunidad de participar, así mismo, el hecho de incluirme dentro de los autores seleccionados para conformar este libro. Enhorabuena y felicidades a todos los ganadores¡

Comparto el link directo a la página para más detalles acerca de la antología, y a continuación mis dos poemas que han conformado parte de ella. Agradezco sinceramente el que me hayan abierto las puertas al camino de las letras.

Los 200 Poemas. Homenaje a Federico García Lorca.     (link a la página)...


Sin Promesas


Tierra tan sólo. Tierra.
La muerte ondea incesante sobre el asta,
el viento que corre, el llanto que estalla,
la lápida que alberga un nombre vacío
y aquel que profana la tumba de nadie
sin nada.
Es tan sólo el principio de lo que es esta Tierra.
Como el mendigo entre las calles
buscando el rumbo de vuelta a casa,
perseguimos el sueño de ser alguien cuando se es nadie,
topando en el camino con la muralla más alta:
la pobreza con el sufrimiento entre cada piedra.

He agotado hasta la última migaja de existencia
por vivir de pan y de agua.
He visto caer tantos cuerpos en batalla
como gotas caen en la lluvia.
He presenciado las noches y los días
en que un mismo sueño se apodera de esta Tierra.

Mas aun no siento despertar. Sigo preguntándome
si la muerte ya me ha dormido entre sus brazos.


En la realidad que es Tierra

Tierra tan sólo. Tierra.
Es real, principio de todas las cosas irreales.
Lápidas sin nombre, relámpago sin trueno,
lugar donde la muerte cabe en un florero, junto a la ventana
dispuesta a un escenario de lluvia y fuego.

Tierra real en que la verdad llega a oídos del silencio,
y las bocas de cientos callan todo aquello jamás enunciado.
Tierra sin tiempo: un reloj sobre el muro cargando
con el verdadero peso de todo un ciclo de segundos hipotéticos.

Tierra tan sólo. Y tantos emisarios que sueñan
con la existencia de recónditos suelos,
esperando bautizarlos con nombres traídos
desde lo más lejano de su estirpe.

Tierra real en que el sollozo se escucha
al fondo de una habitación ocupada por nadie.
¿Habremos de ser labriegos de nuestro propio rumbo,
o de deambular en los costados del mundo, sin noción?

Ahora que he mirado más allá del reflejo
en el cristal abrumado de laguna,
descubro esta Tierra como la irrealidad jamás soñada.

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